UN SUEÑO QUE NACIÓ EN LA 10ª PLANTA DE UN HOSPITAL Y SE HIZO REALIDAD EN UN PATIO DE LA -2

 

Cuando unas madres que acaban de pasar varios meses prácticamente viviendo en un hospital, mientras sus hijos luchan contra la leucemia, se ponen a soñar... lo hacen a lo grande.

Aquella mañana había consulta de Hematología Pediátrica. Era un miércoles de octubre de 2014, y en la 10ª planta del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, entre conversaciones de todo tipo, trascendentes y banales, dos madres comentábamos el proyecto tan bonito que la Fundación Juegaterapia había presentado en un programa de televisión la noche anterior, con Vicente del Bosque como embajador. Se trataba de "El Jardín de mi Hospi", que consistía en convertir una azotea en desuso de un hospital, en este caso la del 12 de Octubre de Madrid, en una zona de juego al aire libre para los niños hospitalizados, especialmente para los del área de oncología pediátrica.

Y así comenzó a ser realidad este parque infantil, mirando por la ventana del edificio 2 de Noviembre, y viendo como las obras de ampliación del hospital cántabro mostraban azoteas y terrazas en plena construcción. Fue entonces cuando una de esas dos madres dijo en voz alta... ¿y por qué no?

No fue grande el apoyo al principio, para qué engañarnos. Los que nos oían hablando de la posibilidad de tener allí un espacio de juego al aire libre para los niños, en alguna de esas terrazas, nos miraban con cierta ternura pensando que era una locura, pero con miedo a trasmitírnoslo directamente por aquello de no herir sentimientos, pues ya habíamos vivido lo nuestro. Pero... a base de insistir...alguno se animó y nos ayudó a escribir una carta a la gerencia del hospital, para ver si había alguna posibilidad de que aquella Fundación que hacía "jardines" en Madrid o Valencia, hiciese uno en Santander.

Para cuando aquella carta se firmó ya eran fechas navideñas, así que en su entrega hubo un mensaje entre líneas a modo de broma: esta es nuestra particular carta a los Reyes Magos.

En el hospital la idea fue acogida sin ningún "pero", y a la vez que intentábamos averiguar los trámites necesarios para que Juegaterapia valorase construir un parque en Valdecilla, nuestros ánimos eran cada vez más tangibles. Pero como no siempre sale todo como uno imagina, lo que ocurrió es que la Fundación madrileña nos dijo que a cada proyecto le dedicaba una media de dos años, y que además del que se encontraban realizando en ese momento, después ya tenían cerrado otro en Valencia. Así pues, en el mejor de los casos, si accedían a valorar y aprobar el de Santander, no estaría acabado antes de 5 años.

Lejos de ver esto como un contratiempo, que no sería el último, lo que pasó es que se convirtió en el punto de inflexión. Kelly y yo, las dos madres que llevábamos meses dando vida a esta ilusión, le plantamos cara a la situación y decidimos hacerlo nosotras mismas, buscando la solidaridad de todo aquel que considerase que podía ayudarnos en esta aventura. Nuestro objetivo era claro: conseguir un espacio al aire libre donde pacientes como nuestros hijos, que pasasen largas temporadas ingresados en ese hospital, pudieran jugar, reír y sentirse niños a pesar de su enfermedad.

Acababa de comenzar la primavera y había que poner todo en marcha. Lo principal y verdaderamente importante, el pilar fundamental sobre el que debía sustentarse aquel proyecto, además del apoyo de la gerencia y las instituciones, era encontrar un estudio de arquitectura que realizase un proyecto de manera altruista. Difícil o más bien imposible... Así se planteaba este reto.

Abril de 2015... En escasos 15 o 20 minutos de conversación telefónica con Juncal Aldamizechevarría, a la que había localizado por mediación de una amiga común, y tras explicarle la realidad hospitalaria que viven niños como mi hijo, me encontré con el compromiso de colaboración prácticamente cerrado. Sólo hizo falta una consulta al resto del equipo y a su socio, y al cabo de unos días Juncal se ofrecía a realizar un estudio del espacio que cediese el hospital y ver las posibilidades que tenían de crear un proyecto acorde al lugar y los usuarios del futuro parque infantil.

El 15 de junio ya estaban los planos de la terraza cedida por el hospital en el estudio de arquitectura JAAM, y con la misma ilusión que las impulsoras del proyecto, se pusieron a trabajar.

Durante los primeros meses surgieron algunos problemas. Tras un primer pre-proyecto, y después de haber valorado en equipo, junto a las madres y los médicos del Servicio de Hematología Pediátrica, la equipación más apropiada para un área recreativa de estas características, los arquitectos comprobaron que ese espacio cedido no cumplía con la normativa de seguridad pertinente, por lo que todo el trabajo realizado hasta entonces había sido en balde.

A mediados de octubre, y con un retraso forzado por el cambio en la gerencia del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, consecuencia de las elecciones autonómicas en Cantabria, se retoma la búsqueda de un espacio apropiado. El nuevo gerente, el Dr. Julio Pascual, no sólo no puso trabas a este proyecto que encontró "a medio hacer", sino que se comprometió a dar con el sitio más adecuado, dentro del complejo hospitalario, para la ubicación del parque infantil: un lugar que fuera amplio, de fácil acceso para los niños hospitalizados y resguardado de las inclemencias del tiempo. Todos los requisitos los cumplía una nueva zona encontrada por él, junto a nosotras, las dos madres, y cedida en planos casi de forma inmediata para la valoración de los arquitectos.

Esta vez sí, el espacio cumplía con todo lo necesario: estaba en una zona accesible, con posibilidad de poner una parte cubierta, espacio para almacén y baño adaptado, y una zona reservada para la práctica del golf adaptado a los niños. Desde un primer momento este deporte se considera adecuado por parte de los hematólogos y los arquitectos y tiene un valor añadido, la Fundación Seve Ballesteros quiere implicarse y dar apoyo económico y logístico en el área del parque destinada a la práctica del golf. Además, la Fundación Seve adquiere también el compromiso de seguir vinculada a este proyecto cuando esté acabado, dando cursos de golf y adaptándolos a la realidad hospitalaria y al día a día de estos niños.

El 24 de noviembre, en el estudio de arquitectura JAAM, en Bilbao, pude ver por fin el proyecto creado por estos arquitectos, y dar el visto bueno previo, que se confirmará a mediados de enero por parte de la gerencia del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en presencia de todas las partes implicadas. Ya era oficial, el sueño del parque infantil estaba a un paso de ser realidad, y no sólo iba a ser un parque, iba a convertirse en un bosque donde evadirse por un rato de ese lugar donde los niños no deberían estar, el hospital.

 

 

Esther Silván Grimaldos